Valorar lo que tenemos

Posted on Marzo 5, 2017 in Blog, Confianza, Portafolio, Recomendados | 2 comments

Valorar lo que tenemos

   En todas las cosas grandes y pequeñas

 veo la belleza de la expresión divina.

 El arquetipo maestro.

 

Voy a compartir con Uds. una experiencia de la vida real que le aconteció a un amigo muy cercano, porque creo que el desenlace nos será útil a todos. Esta persona a quien llamaremos el Sr. X, estaba viviendo en un departamento en el este de Caracas que compartía con la Sra. Z y su hijo, adulto. Es de hacer notar que la Sra. Z es una excelente compañera, lo cuida, le cocina de acuerdo a la dieta indicada por los médicos, le lavaba la ropa, lo acompaña a las citas médicas, al mercado y donde quiera que el Sr X necesite; siempre está para él.  Además, el Sr X en una persona enciclopedia a quien le gusta enseñar y compartir sus conocimientos y la Sra. Z  es una buena oyente, siente por eso una gran admiración por él, llenando su necesidad de ser reconocido. Igual sucede con sus amigos.

 

Pero es el caso que cada vez que el Sr. X hablaba con cualquiera de sus 3 hijos quienes vivían en el extranjero, se quejaba de la situación económica, política y de seguridad reinante en Venezuela, lo hacía en un tono de angustia y desasosiego, como que le faltaba la energía. Esto producía una gran preocupación en sus hijos, más aun cuando la salud del Sr. X estaba muy resentida y había dificultad para conseguir las medicinas que requería. Ante esta situación sus hijos acordaron sacarlo del país a fin de que pudiera pasar su vejez y el tiempo que le quedaba en paz, con una mayor calidad de vida.

 

Analizaron las alternativas que tenían para ayudarlo y concluyeron que lo mejor era que se fuera a vivir con el hijo que tenía mayores posibilidades económicas. Prepararon todo, uno de los hijos pago los pasajes y el receptor, le acondicionó una habitación donde estuviera cómodo, lo recibieron con bombos y platillos, sus nietos lo rodearon de amor y atenciones, igual su hijo y esposa, pero no eran materia para oír sus enseñanzas, escuchaban un ratico y pronto perdían el interés, sus necesidades de aprendizaje eran otras.  Al pasar los meses el Sr X comenzó a deprimirse y a darse cuenta de que donde realmente quería vivir era en Caracas  con la Sra. Z y su hijo. Comenzó a extrañar a sus amigos, al panadero, al carnicero a las calles de su urbanización, al cerro del Ávila y a evaluar la totalidad de la situación y decidió regresar a Caracas, a su antigua vida.  Le costó mucho expresar a sus hijos lo que estaba pensando y sintiendo, sin ofenderlos, ya que ellos le habían dado lo mejor  que podían, pero para el Sr X se trataba de una situación de vida o muerte, sentía que él no pertenecía a ese entorno, que su hijo y familia ya tenían una vida hecha en la cual el no encajaba. Al fin les comunico que deseaba pasar los últimos años de su vida en Caracas a pesar de lo que ahí se vivía.

 

Cuando regreso a Venezuela, tomo un taxi de confianza, que previamente había contratado y en la autopista hacia Caracas tomo consciencia de la belleza de la naturaleza, el verdor de los cerros, las flores, el azul del cielo, las nubes, el clima. Ahora vive nuevamente con La Sra. Z y su hijo, está muy feliz, cuando sus hijos hablan con él, su voz es firme a pesar de que la situación económica, política y de seguridad del país ha empeorado. El S. X tomo el control de su vida y se dio cuenta de que era lo que realmente quería.

 

Esto me indica que es importante hacer un diagnóstico de la situación por la que estamos atravesando, observando lo negativo y lo positivo que tenemos y no permitiendo que lo que acontece afuera altere nuestro adentro y que es muy importante, aun en las situaciones más difíciles, equilibrar nuestro entorno, observando y disfrutando la belleza que nos rodea y valorizando las pequeñas cosas del diario vivir. Muchas veces solo centramos nuestra atención en las cosas desagradables.

 

Espero que este relato sea de utilidad y recuerda que a vivir se aprende viviendo.

Un Cordial saludo, hasta la próxima,

 

Beatriz

2 Comments

  1. Gracias Beatriz por este hermoso regalo, un recordatorio para agradecer. Aprendí que para agradecer hay que oír el mensaje no verbal, notraducido en sentimiento, valorarlo y darle la jerarquía que le corresponde. Pero es.una verdad, como lo dices tu: a vivir se aprende viviendo. Gracias una vez más!

  2. muy aleccionadora esta experiencia de tu amigo, estamos rodeados de cosas bellas, vamos a buscarlas todos los días y contemplarlas e incorporarlas a nuestro pequeño mundo para vivir gratamente dentro de este caos sin olvidar que debemos ayudar a los que necesitan. Me encanto mi querida hermana, recibir esta enseñanza a través de la experiencia de tu amigo. Te felicito por la maravilla de blog y por tu capacidad de dar y trasmitir tanta amor. Un abrazo

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