Tener la Razón

Posted on Agosto 21, 2016 in Blog, Crecimiento, Educación, Recomendados | 2 comments

Tener la Razón

Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.

     Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832)

Poeta y dramaturgo alemán.

Estimados amigos,

 

La historia está llena de casos, tanto en las  sociedades como en la vida personal, en los que alguien ha querido imponer a otros su manera de pensar, sin darse cuenta de que existen tantas verdades como sociedades o personas y que todo depende del punto de vista desde el cual se considera una situación. La necesidad de tener razón es tal, que creemos que el único punto de vista valido es el nuestro y, por eso, queremos imponer nuestras razones sin siquiera, oír, analizar y ponernos en el lugar del otro, desechando lo que tiene que decir, sin considerar que solo el hecho de escucharlo pudiera enriquecer o cambiar nuestra opinión. René Descartes decía: “No hay nada más equitativamente repartido en el mundo que la razón; todos creen tener suficiente”

Hace mucho, discutía por tener razón. Invertía mucho tiempo y buscaba diversos argumentos para convencer a los demás de que yo tenía razón y me decía “como es que no se dan cuenta de que están equivocados” Eso me desgastaba y me traía muchas insatisfacciones y problemas, mis vivencias me fueron poco a poco enseñando a entender que cada cual tenía su verdad, que yo podía expresar la mía, pero sin intenciones de imponerla, solo para ver si le era útil a las otras personas y que ellos no tenían porque compartirla, y que para mí oír los puntos de vista y razones de los demás era enriquecedor.  Esa nueva actitud me quito un gran peso de encima, me expandió la consciencia y permitió transitar más fácilmente por el sendero que llamamos vida. De esta experiencia aprendí que querer tener siempre la razón conduce a procesos de incomunicación e insatisfacción; cada persona y cada sociedad tiene su verdad, es muy importante oír al otro y respetar sus valores y puntos de vista.

 

¿Cuánta sangre ha derramado y continúa derramando la humanidad por querer imponer los puntos de vista como verdades absolutas? Por tener razón. Actualmente vemos a extremistas que asesinan a los que no piensen como ellos y lo hacen en nombre de Dios, considerando que todos los que no tengan su religión, cultura y costumbres, deben morir.   Sin tomar en cuenta que, su Dios es el mismo de toda la humanidad, de los judíos, los católicos, los budistas, los hindúes,…, los ateos… Solo existe un Dios y que cada cultura, grupo humano o persona, si creen en su existencia, le amara, le rendirá culto de acuerdo con sus valores y creencias. Sera el mismo y único Dios aun para los que se dicen ser ateos.

Con estos grupos es poco lo que podemos hacer pero, en nuestra cotidianidad si podemos hacer y mucho, para tener una vida de relaciones más armónica y satisfactoria. Pensemos ¿de que nos sirve que los otros nos den la razón? Lo importante para nosotros es tener nuestros valores claros para nosotros mismos y tener la flexibilidad y amplitud de modificarlos si nos convencemos de que hemos estado equivocados y de que hay otra verdad que nos satisface más, entendiendo que no es absoluta y que no tenemos que convencer a los demás de ella.

Cada paso que demos para ampliar y flexibilizar nuestra consciencia nos permitirá transitar por la vida con una mayor armonía y satisfacción y nos daremos cuenta que a vivir se aprende viviendo.

Feliz vida, cordiales saludos,

Beatriz

 

2 Comments

  1. Excelente artículo querida amiga/hermana! Llegar a aceptar que nuestra razón,nuestra visión y nuestra verdad, puede ser mejorada y que es sabio oír y respetar otras opiniones!
    Abrazos

  2. Me parece una excelente reflexión. No cualquier persona está dispuesta a discutir, sin llegar al punto de “tengo la razón”. Recuerdo una oportunidad fundamental para la humanidad, en donde grupos de humanos, superaron esas barreras, en favor de acercarse al acuerdo. Se trata de Alemania, luego de la caída del Muro de Berlín. Para reunificarse, decidieron, racionalmente, que los debates y las discusiones, (imagínense el nivel de la discusión)entre los grupos de las dos alemanías, aceptarían los planteamientos del otro, cuando no hubiera más argumentación. Es decir, al quedarse sin argumento, el grupo lo aceptba y tomaba como bueno, lo dicho por el otro. Grandes resultados, como puede observarse, más de 25 años después.Abrazos y felicitaciones, Beatríz, de Gloria Cuenca, desde Caracas.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *